Se suele decir que en el Concejo Municipal están representados todos los sectores de la sociedad. Eso es así en la superficie. En efecto, en los Concejos se encuentran representados todos los partidos políticos con cierto nivel de votos, hay un piso electoral, y si uno observa el Concejo de Rosario ve que en casi todas las épocas convivieron, y conviven, una cantidad apreciable de bloques, algunos diferenciados por pertenencia partidaria y otros separados aún perteneciendo al mismo partido político.
Ante este panorama se corroboraría, entonces, aquello de que están representados todos los sectores o, por lo menos, los más importantes. Sin embargo, cuando se mira un poco más de cerca, se puede ver que la mayoría de los concejales, por no decir todos, pertenencen a un mismo sector social.
A riesgo de caer en simplificaciones se podría describir un estereotipo de concejal: son de clase media, es dificil encontrar un pobre o un millonario, la gran mayoría vive en el Distrito Centro, ven las mismas series de Netflix, leen los mismos libros, mandan sus hijos a escuelas similares y van a los barrios, algunos mucho otros poco, pero no viven en los barrios, salvo excepciones.
Esto no está ni bien ni mal, se puede ser un muy buen concejal viviendo en el centro y también se puede ser malo viviendo en un barrio. No se trata de eso. Se trata de mejorar la calidad de la representación en un órgano vital para la democracia, se trata de incorporar otras miradas, otros intereses, otras vivencias. No es lo mismo “ir” a un barrio que ser parte de él. De manera que las discusiones, los debates, que se dan en el concejo tienden a tener una parecida mirada social. Es cierto, hay peronistas, radicales, socialistas, libertarios, etc., pero las diferencias suelen tener más que ver con posicionarse como oficialismo u oposición que con otra cosa. Esto es así no por obra de la fatalidad, hay un diseño institucional que lo favorece, entonces, de lo que se trata es de mejorar la calidad de la representación de los Concejos.
Eso no es imposible, la posibilidad de elaborar una Carta Orgánica a partir de la reforma constitucional, es una oportunidad única para ello.
En esa dirección, la normativa electoral es un elemento esencial para tratar de mejorar la calidad institucional. Las normas electorales nunca son neutras, persiguen algún objetivo, en este caso, el objetivo es tratar de incorporar sectores sociales que hoy no encuentran un canal válido para su participación y para lograrlo es menester modificar la forma en que son elegidos los concejales de la ciudad. Parte de ellos deben elegirse en representación de cada uno de los distritos.
Ello no implica agregar concejales, con el mismo número de hoy, en Rosario 28, se podría elegir 16 en la misma forma que hoy, garantizando así representación de minorías, y 12 por los distritos, dos por cada uno de ellos, con la obligación de los elegidos por distritos de vivir realmente en su distrito en los últimos años. Obviamente ello no implica relativizar a los partidos políticos; dentro de cada distrito la lucha será también política, al contrario, implicará un fortalecimiento de los partidos en tanto mejoren también ellos su representación.
Se trata entonces de aprovechar la instancia de la redacción de la Carta Orgánica para mejorar el sistema democrático en los municipios, pasar de un representación formal a una real. El sistema propuesto tiene algun parentesco con el llamado sistema electoral por circunscripciones, aunque no es igual. El sistema de circunscripciones fue adoptado a nivel nacional en 1903 durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, proyecto elaborado por Joaquín V. González, y fue derogado en 1905. Durante su vigencia, gracias a esa ley electoral, fue electo el primer diputado socialista de américa, Alfredo Palacios. También fue recogido ese sistema en 1951, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, proyecto elaborado por Héctor Cámpora y Oscar Albrieu que se plasmó en la ley 14032, derogada en 1957. La crítica al sistema uninominal por circunscripciones es que impide o limita la representación de las minorías, por que podría darse el caso que un mismo partido gane en todas las circunscripciones, cosa bastante improbable pero que podría suceder. Por eso, el sistema que se propone de elección de concejales por distrito combina ambas formas; una parte importante de los concejales podría ser elegidos como hasta ahora, con lo que se evita ese hipotético problema y otra parte se elegiría por distrito, mejorando así la representación barrial.
En definitiva, no es cierto que “las cosas son así y no se puede hacer nada para mejorarlas”. Se puede y se debe. La oportunidad la vamos a tener dentro de poco tiempo.