- ¿Por qué decidiste ser candidato en una elección que tiene la particularidad de completar un mandato de apenas un año y medio?
Que Movete Boedo Movete se presente a elecciones, y que yo sea candidato a presidente, es la consecuencia de una construcción colectiva que lleva más de 4 años de trabajo. La decisión se impulsa por la preocupación que nos genera el delicado momento que atraviesa el Club y el convencimiento de que hemos conformado un equipo con los cuadros técnicos, los profesionales, las herramientas, la agenda y los acuerdos políticos para llevar adelante los cambios que necesita San Lorenzo para volver a ser un Club normal.
En cuanto al tiempo del mandato, en Movete estamos decididos a encaminar una revolución que cambie la matriz de hacer política, que recupere el orden económico y financieramente y que nos devuelva autonomía administrativa. Esto implica que tomaremos decisiones que traerán cambios concretos y palpables en estos primeros 18 meses, y otras decisiones serán el puntapié inicial de otros cambios estructurales que se consolidarán cuando seamos reelectos en diciembre de 2027.
- ¿Cuál es tu diagnóstico de la situación actual del club?
San Lorenzo está atravesando una crisis profunda y multifacética: política, institucional, económica, financiera, de imagen, de marca y de infraestructura. Y no es casualidad ni mala suerte. Es la consecuencia de años de desidia, mentiras y de una dirigencia que priorizó sus intereses personales por sobre el Club.
En San Lorenzo no hubo error, hubo un vaciamiento que deterioró al Club en todos sus planos, alejándolo de sus socios y llevándolo a esta situación límite. Hoy estamos condicionados por deudas, juicios, inhibiciones, embargos, hipotecas sobre todos nuestros predios y pedidos de quiebra, con los ingresos entregados en garantía y muchos ya cobrados de antemano, en un Club totalmente descapitalizado y desfinanciado. Pero el problema principal es moral. Estamos como estamos por un desvío moral en la conducta de todos los dirigentes de los últimos 10 años que nos hundieron en este caos.
Por eso San Lorenzo necesita una transformación de fondo y de las formas. Eso implica cambiar la matriz de hacer política, ordenar su operatividad, recuperar un rumbo y, al mismo tiempo, impulsar una verdadera revolución ético-moral en la conducción, donde la transparencia, la responsabilidad y la coherencia sean la base de cada decisión para poder ser un Club normal. San Lorenzo necesita ser un Club normal.
3-Planteás que el primer paso es ordenar la economía. ¿Por qué sostenés que el concurso de acreedores es el camino?
Hoy estamos frente a una deuda que ronda entre los 50 y 60 millones de dólares, en un contexto de desorden total.
El concurso de acreedores permite ponerle un marco a esa situación. obligando a cada acreedor a acreditar lo que reclama dentro de un proceso judicial, público y transparente a los ojos de los socios. Todos podremos saber quién le reclama dinero a San Lorenzo y en razón de que. Y ahí aparece un punto central para nosotros que es la necesidad de auditar y distinguir el pasivo legítimo del ilegítimo. Con quienes se deba cumplir, haremos las renegociaciones necesarias para que el acreedor tenga previsibilidad de cobro y que el Club pueda recuperar su credibilidad. Por el contrario, quienes no tengan papeles no se llevarán el dinero que le reclaman a San Lorenzo, y de quienes tengan papeles habrá que diferenciar la deuda legítima de la ilegítima, porque muchos de esos papeles están en poder de las mismas personas que nos llevaron a este caos, y hay que ver si se animan a venir a reclamarnos a nosotros, que no tenemos ningún tipo de vínculo con ellos, y que haremos una especial auditoría sobre estos casos.
Al mismo tiempo, el concurso ordena el funcionamiento diario, porque frena embargos, pedidos de quiebra, inhibiciones y la acumulación permanente de conflictos judiciales que hoy condicionan cualquier intento de gestión. Le devuelve previsibilidad al club y permite empezar a tomar decisiones con un horizonte más claro.
Por eso sostenemos que no es solo una herramienta económica, sino una decisión política de fondo. Es el punto de partida para terminar con una forma de administrar basada en la urgencia para empezar a reconstruir San Lorenzo con reglas claras, con la verdad para adelante, algo que hoy no existe.
4-En un tema sensible para el hincha de San Lorenzo, ¿cómo pensás encarar la situación de la Vuelta a Boedo?
La Vuelta a Boedo es la causa madre de San Lorenzo, y justamente por eso hay que tratarla con la seriedad y la verdad que no tuvo en estos años. Durante mucho tiempo se construyó un relato sin información clara ni un proyecto concreto, lo que generó frustración en el socio y dejó al club en una situación compleja desde lo jurídico, lo económico y lo urbanístico. Hoy nadie sabe a ciencia cierta qué ocurre con la Vuelta a Boedo, y eso es consecuencia de las malas decisiones, falta de planificación y de haber manejado un tema tan sensible sin la transparencia necesaria.
Lo primero que vamos a hacer es una auditoría integral para saber exactamente dónde estamos parados, contemplando el estado del predio, las condiciones legales, los compromisos asumidos y el margen real para avanzar. A partir de ahí, reconstruir un proyecto viable, alineado con la situación del club y respetando el esfuerzo y el sentimiento del hincha. La Vuelta a Boedo no puede seguir siendo relato ni utilizada para tapar otros problemas, tiene que dejar de ser una promesa vacía y volver a ser una causa sostenida en la verdad, con un proyecto serio y realizable. Y, en el mientras tanto, nos ocuparemos de darle operatividad a Av La Plata, porque no es justo ni sensato tener un estacionamiento juntando yuyos perdiendo dinero todos los meses.
5- En el debate actual aparece la discusión sobre el modelo de club. ¿Cuál es tu posición frente a las SAD y por qué?
Cada vez que hubo un intento de avanzar hacia un modelo de privatización, estuvimos del mismo lado, defendiendo al club. Lo hicimos en el año 2000 frente al intento de gerenciamiento en manos de ISL, en 2008 denunciando las nefastas consecuencias que iba a generar el grupo inversor que en 2012 nos puso al borde del descenso y, también, en 2024, cuando alertamos que Marcelo Moretti fue a vender a San Lorenzo en reuniones con Foster Gillet y el Gobierno nacional. En el caso de Moretti no sólo lo denunciamos públicamente y lo expusimos ante todo San Lorenzo, sino que trabajamos activamente para frenarlo junto a Sebastián Pareja, nuestro principal aliado político dentro del Gobierno Nacional.
Pero además, en el resguardo del Club como Asociación Civil, en la reforma del Estatuto del año 2016 incorporamos la figura del plebiscito, que es una herramienta que garantiza que cualquier intento de modificar la naturaleza jurídica del club no pueda resolverse entre pocos, sino que tenga que pasar por la decisión de los socios. Antes, una Comisión Directiva y una Asamblea podían intentar privatizar el Club. Con el Plebiscito, nosotros sacamos de sus facultades este asunto y establecimos que si el día de mañana algún amanecido quisiera privatizar San Lorenzo necesariamente deberá someterlo al voto del socio. Y nosotros sabemos que el socio nunca va a vender al Club.
Por eso, cuando se intenta instalar que hay ambigüedad en este tema, la respuesta es muy simple: nuestros antecedentes. Nosotros no solo decimos que San Lorenzo es de los socios, trabajamos todos los días para defenderlo.
6- Más allá de lo económico, ¿qué cambios creés que necesita el club en su funcionamiento?
San Lorenzo necesita volver a ser un club normal, un club que esté ordenado, previsible y bien gestionado. Hoy la crisis no es solo económica, es de funcionamiento. Hay desorden administrativo, falta de planificación y decisiones sin rumbo, y eso termina afectando a todas las áreas.
Nuestra gestión se basará en realizar auditorías exhaustivas que arrojen verdad sobre el estado del Club, una campaña de socios para llegar rápidamente a los 100.000 socios, recuperar la marca San Lorenzo que hoy se encuentra muy dañada y generar recursos genuinos con distintos inversores que confían en nuestro proyecto y vienen a dejarle un valor agregado al Club.
En ese marco, la campaña de socios va a ser una herramienta concreta para reconstruir el vínculo con todo el país. San Lorenzo tiene más de 4 millones de cuervos y cuervas a lo largo y ancho de la Argentina y hoy las peñas están desintegradas a la vida diaria del club. Necesitamos darles un rol activo y generar incentivos claros para que esos hinchas se hagan socios. Ahí hay un potencial enorme de crecimiento que hoy el club no está trabajando.
Pero, además, centraremos todos nuestros esfuerzos en revitalizar el área de fútbol, que necesita un cambio urgente en toda su planificación.
El fútbol tiene que ser el motor del club y requiere una transformación de fondo: no puede ser que falten canchas de entrenamiento ni que no exista una estructura profesional consolidada. Somos el único club de Primera División cuyo primer equipo tiene solo una cancha para entrenar. Hay que revalorizar inferiores y fútbol profesional, y profesionalizar áreas clave como el scouting, la preparación y los procesos de formación. Al mismo tiempo, es necesario rediseñar la Ciudad Deportiva poniendo el foco en el fútbol, establecer criterios claros de funcionamiento y garantizar condiciones de trabajo adecuadas, porque un club como San Lorenzo no puede seguir operando sin controles básicos ni organización en materia de fútbol.
7- ¿Qué le decís al socio que hoy está cansado y descreído?
Lo primero que le diría es que vaya a votar el 30 de mayo. No importa a quien vote, pero el próximo gobierno necesita tener la validación del voto popular, porque se vienen 18 meses muy difíciles. Es lógico que el socio esté cansado y descreído, porque San Lorenzo viene de años muy difíciles, de promesas incumplidas y de una forma de conducir que fue deteriorando al club. Pero justamente por eso, este no es un momento más, es un momento en el que el socio tiene que volver a ser protagonista. Las elecciones no son un trámite, son la oportunidad de definir qué club queremos y de recuperar el control sobre su destino.
Nosotros proponemos un cambio de fondo, venimos a romper estructuras corruptas y obsoletas para construir el futuro que todos nos merecemos. Eso implica ordenar el club y terminar con la lógica miserable y mezquina que nos trajo hasta acá. Debemos reconstruir a San Lorenzo con gestión sanlorencista y transparencia, trabajando con coherencia y responsabilidad, siempre recordando que vamos a administrar los sentimientos de 4 millones de personas que aman a San Lorenzo. Con ese enfoque de trabajo vamos a recuperar la credibilidad y ser un Club normal. Y para San Lorenzo ser un Club normal significa revalidar su historia, su grandeza y el lugar que ocupa en el fútbol argentino. A todo eso apuntamos, y si el socio nos acompaña, lo lograremos con la verdad para adelante.